Wednesday, October 25, 2006

Día 11: Las películas más terroríficas de la infancia.

Leer el blog de un cuate que habla sobre sus miedos infantiles me hizo recordar, con una sonrisa medio avergonzada, cuánto miedo me provocaron, incluso por años, ciertas películas que me tocó ver en mi tierna, hiperimaginativa y extremadamente impresionable infancia.

Es probable que muchos no recuerden muchas de estas películas. En ocasiones ni yo sé cómo se titulaban o quién actuaba, pero sí recuerdo claramente las largas noches insomnes y las caídas de la cama por las pesadillas, y recuerdo también aprender a lidiar con el miedo a lo desconocido. Cierto es que pasé muchos años aterrorizada por los fantasmas, pero también es cierto que aprendí a combatir el miedo.

Ahí va la lista:

El Ataúd del Vampiro, con Germán Robles. La ví cuando tenía como siete años, en la tele. La música espeluznante, la loca palidísima que salía ahí y los túneles secretos reforzaban la aterradora imagen del vampiro chupasangre. Por años dormí con las cobijas hechas taquito alrededor del cuello para protegerme de la mordida.

El Santo vs. Las Momias de Guanajuato. Méndiga película espantaniños. Aparte de la horrenda impresión de ver a la momia grandota caminar lenta y amenazadoramente con los brazos extendidos para ahorcar a su víctima, hay una escena donde el “second” de uno de los cuates del Santo despierta a media noche y ve a contra luz de la ventana la silueta de la momia antes de que la momia lo estrangule. ¡Ay, nanita! Cuando me cambié de casa, había un farol afuera de mi ventana y se veía igualito que en la película. No pude dormir por meses.

Furia de Titanes. De por sí la película era impresionante para su época, pero ver la cabeza de la estatua “convertirse” en carne, y el primer plano de este kraken que parecía hecho de piezas de armadura medieval, pasmaba del susto a cualquiera.

El Retorno del Jedi. En general la película era bien light, pero mi primera impresión de este personaje “Beeb Fortuna”, con sus asquerosos tentáculos en la cabeza y sus ojos rojos me hizo caer de la cama más de una vez.

El Exorcista. Esto es francamente ridículo pero, aunque nunca la ví de chica, por añísimos le tuve mucho miedo a esta película. Literalmente tuvieron que arrastrarme para ver la versión del director. Y ya cuando la ví, bah, no aguanta.

Poltergeist. Esta sí nunca he logrado verla completa, ni antaño ni hogaño. Aunque la historia es muy buena, la escena esa donde el bistec camina por la barra, se agusana y el tipo se arranca la cara frente al espejo ha excitado mis mejores pesadillas.

Más Negro que la Noche. Esta la ví cuando andaba por ahí de mis felices 14 o algo así. Fue la primera película de terror que pude ver completita y que le encontré el gusto, aunque por mucho tiempo le tuve miedo a los retratos que estaban en casa de una tía mía por esa película. Lo que no cambió fue mi amor a los gatos.

Y estas son las películas más terroríficas que recuerdo haber visto en la infancia. Seguramente ví más, pero las que más recuerdo son éstas. Y en algunos casos particulares, ciertas películas (como “El Aro” o la primera vez que ví “El Proyecto de la Bruja de Blair”) todavía me remiten a esa sensación de total y medroso desconcierto.

Ojalá todos recordáramos más seguido cómo nos sentíamos cuando éramos niños.

1 comment:

Eostre said...

Thanks for the thoughtful comment; I totally agree about people who hate cats. :)

Unfortunately, I don't speak much Spanish, but from what I can see on your site, you have excellent taste in movies. Cheers!